Vayikrah / Lev. 19:1 – 20:27

Haftarah: Amós 9:7-15

Brit Hadashah: Marcos 12:28-34

Kedoshím significa “santos”; “separado”; “apartados”.

Resumen de nuestra parashat

La sección Kedoshím comienza con la frase “Serás santo, porque Yo, Adonay vuestro Elohím, soy santo”.

Esto es seguido por docenas de Mitzvot (mandatos Divinos) a través de los cuales el judío se santifica a sí mismo y se relaciona con la santidad de Adonay. Estos incluyen: la prohibición contra idolatría, la Mitzvá de caridad, el principio de igualdad frente a la ley, Shabát, moralidad sexual, honestidad en los negocios, honor y temor a los padres, la importancia de la vida.

También en Kedoshím se encuentra la frase que el Rabí Akiva enseñó que se trata de un principio cardinal de la fe judía y sobre la cual Hilel dijo: “Esta es toda la Torá, el resto es comentario, Ama a tu prójimo como a ti mismo”.

Así comienza nuestra parashat:

Vayikrah / Lev. 19-1

וַיְדַבֵּריְהוָהאֶל־מֹשֶׁהלֵּאמֹֽר

Vayedaber Adonay el-Moshe lemor.

Y habló Adonay a Moshé, diciendo:”

Vayikrah / Lev. 19:2

דַּבֵּר אֶל־כָּל־עֲדַת בְּנֵי־יִשְׂרָאֵל וְאָמַרְתָּ אֲלֵהֶם קְדֹשִׁים תִּהְיוּ כִּי קָדֹושׁ אֲנִי יְהוָה אֱלֹהֵיכֶֽם

Daber el-kol-adat beney-Yisra’el ve’amarta alehem kedoshim tiheyu ki kadosh ani Adonay Eloheyjem.

“Habla a toda la congregación de los hijos de Israel y diles: Seréis santos, porque Yo, Adonay, vuestro Elohím, soy santo.”

1er Comentario

Vayikrah / Lev. 19:2

Habla a toda la congregación de los hijos de Israel y diles: Seréis santos, porque Yo, Adonay, vuestro Elohím, soy santo.”

¿Qué implica ser santo?

Ser santo transmite la idea de mantenerse separado de lo impuro. Por eso, lo que es santo se aparta del uso común y se considera sagrado, especialmente debido a su condición limpia y pura.

HaShem es santo a un grado supremo.

La Biblia dice: “No hay nadie santo como Adonay” (1 Samuel 2:2). 

Así que es apropiado que HaShem establezca la norma de lo que es santo.

La orden de ser santos es seguida por una serie de leyes que no sólo cubre un área de la vida del hombre, sino muchas áreas diferentes.

Se habla de la relación con los padres, guardar el shabát, no cometer idolatría, ofrendar de forma correcta, dejar a parte los productos del campo para el pobre, no hurtar, no engañar ni mentir, no jurar falso, no oprimir ni robar, no retener el salario de un jornalero, no maltratar al minusválido, temer a HaShem, etc.

Todas estas leyes hacen que el pueblo de Israel sea santo, apartado de las demás naciones por una conducta diferente, y consagrado a HaShem por medio de la elevación a un nivel de servicio divino, de todo lo que se hace en la vida.

Esto nos enseña que la vida entera, incluso lo práctico que hacemos todos los días, no cae fuera de nuestra relación con HaShem.

¿Puede ser santa una persona imperfecta?

Sí. HaShem da este mandamiento a sus hijos: (1 Pedro 1:16).

Yes. HaShem gives this commandment to his children: (1 Peter 1:16).

“Tienen que ser santos, porque yo soy santo”

Está claro que los humanos imperfectos nunca podrán cumplir a la perfección con las normas de santidad de HaShem.

Pero, si obedecen las leyes justas de HaShem, él puede considerarlos santos y aceptables como dice Rav. Shaul en la carta a los judíos en Italia: Romanos 12:1-2):

“Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de HaShem, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a HaShem. No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de HaShem, buena, agradable y perfecta.”

Quienes se esfuerzan por ser santos lo demuestran con sus palabras y acciones. Por ejemplo, siguen los consejos bíblicos de ser santos y abstenerse de la fornicación, y de ser “santos también en toda su conducta” como está escrito en 1 Tesalonicenses 4:3-8; 1 Pedro 1:15:

La voluntad de HaShem es que sean santificados; que se aparten de la inmoralidad sexual; que cada uno aprenda a controlar su propio cuerpo de una manera santa y honrosa, sin dejarse llevar por los malos deseos como hacen los paganos, que no conocen a HaShem; y que nadie perjudique a su hermano ni se aproveche de él en este asunto. HaShem castiga todo esto, como ya les hemos dicho y advertido. HaShem no nos llamó a la impureza, sino a la santidad; por tanto, el que rechaza estas instrucciones no rechaza a un hombre, sino a HaShem, quien les da a ustedes Su Ruaj HaKodesh / Espíritu de Santidad.”

1 Pedro 1:13-21

13 Por eso, dispónganse para actuar con inteligencia; tengan dominio propio; pongan su esperanza completamente en la gracia que se les dará cuando se revele Yeshua HaMashiaj. 14 Como hijos obedientes, no se amolden a los malos deseos que tenían antes, cuando vivían en la ignorancia. 15 Más bien, sean ustedes santos en todo lo que hagan, como también es santo quien los llamó; 16 pues está escrito: «Sean santos, porque yo soy santo». 17 Ya que invocan como Padre al que juzga con imparcialidad las obras de cada uno, vivan con temor reverente mientras sean peregrinos en este mundo. 

18 Como bien saben, ustedes fueron rescatados de la vida absurda que heredaron de sus antepasados. El precio de su rescate no se pagó con cosas perecederas, como el oro o la plata, 19 sino con la preciosa sangre de MaShiaj, como de un cordero sin mancha y sin defecto. 20 MaShiaj, a quien HaShem escogió antes de la creación del mundo, se ha manifestado en estos últimos tiempos en beneficio de ustedes. 21 Por medio de él ustedes creen en HaShem, que lo resucitó y glorificó, de modo que su fe y su esperanza están puestas en HaShem.

Todo lo que hagamos tiene que ser para él.

Ser santo es vivir íntegramente para HaShem.

La santidad de los hijos de HaShem incluye todo lo que hacen y todo lo que no hacen.

La santidad te involucra 24 horas al día, 7 días a la semana.

Por eso la santidad tiene que ver con el estilo de vida, enteramente dedicado a HaShem como olor fragante que expresa el profundo amor que le tenemos.

Ser santo no es andar en las nubes.

Ser santo no es vivir en un monasterio fuera de la sociedad.

Ser santo no es estar borracho de experiencias espirituales.

Ser santo es reflejar el carácter de HaShem y cumplir con las obligaciones en la vida diaria y festiva con una actitud correcta.

Ser santo es ser un reflejo del Padre celestial en la tierra.

Ser santo es ser como Yeshúa.

¿Es posible que HaShem deje de considerarnos santos?

Sí. El Padre dejará de considerar santa a uno de Sus hijos, si deja de cumplir con las normas de conducta que él ha establecido.

Por ejemplo, el mensaje del libro bíblico escrito a los Judíos Hebreos se dirigió a los “hermanos santos”, pero se les advirtió que podían desarrollar “un corazón inicuo y falto de fe al alejarse del Elohím vivo(Hebreos 3:1, 12).

2do comentario

Vayikrah / Lev. 19:17-18 

No odiarás a tu compatriota en tu corazón; podrás ciertamente reprender a tu prójimo, pero no incurrirás en pecado a causa de él. No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijosde tu pueblo, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo; yo soy Adonay.” 

¿Quién es el prójimo?

El principio fundamental del judaísmo se encuentra en este texto, “amar al prójimo como a sí mismo”.

Cuatro términos diferentes que definen a otras personas aparecen en estos dos versículos.

Los cuatro son:

  • Compatriota (v. 17) – aj, אח – literalmente “hermano”
  • Prójimo (v. 17) – amit, עמית  – compañero
  • Hijo del pueblo (v. 18) – ben am, בן עם
  • Prójimo (v. 18) – rea, רע

Los cuatro son utilizados en estos versículos como sinónimos, con el mismo significado.

Surge la pregunta si solamente se refieren a los israelitas o a todas las personas del mundo.

La respuesta encontramos en otros textos.

En B’reshit / Gen. 9:5 está escrito:

Y ciertamente pediré cuenta de la sangre de vuestras vidas; de todo animal la demandaré. Y de todo hombre, del hermano de todo hombre demandaré la vida del hombre.”

En B’reshit / Gen. 24:4 está escrito:

Y Ya’akóv dijo a los pastores: Hermanos míos, ¿de dónde sois? Y ellos dijeron: Somos de Harán.”

En estos dos textos es usada la palabra aj – hermano – cuando se refiere de la relación entre cualquier tipo de hombres.

En el primer caso se habla de que todos los hijos de Nóaj son hermanos. Por lo tanto, según la Torá todos los hombres de la tierra son hermanos.

En el segundo texto nuestro padre Ya’akóv dice “hermanos” a unos pastores idólatras que no tenían ningún parentesco con él ni compartían su nacionalidad. De los cuatro términos aj es el que más exclusividad podía expresar, porque un hermano es el prójimo más cercano que tenemos.

Sin embargo, es precisamente ese término que la Torá usa para decir que todos los hijos de Nóaj son familia y que Ya’akóv usó para hablar con gente extraña.

Entonces usando la primera ley de interpretación de las Escrituras – kal vajomer – podemos decir que si el término ajhermano – es usado de manera universal entre todos los hombres de la tierra, ¡cuánto más el término rea – prójimo – tiene que incluir a todos los hombres y mujeres de la tierra!

Se trata de un amor universal, no limitado al grupo al cual uno pertenece.

Cerramos con lo que está escrito en Matittiyahu / Mt. 22:34-40

34 Los fariseos se reunieron al oír que Yeshua / Jesús había hecho callar a los saduceos. 35 Uno de ellos, experto en la Torah / ley, le tendió una trampa con esta pregunta: 36 —Maestro, ¿cuál es el mandamiento más importante de la Torah / ley? 37 —“Ama a Adonay tu Elohim con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente” —le respondió Yeshua—. 38 Este es el primero y el más importante de los mandamientos. 39 El segundo se parece a este: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. 40 De estos dos mandamientos dependen toda la Torah y los profetas.”

¡Ama a tu prójimo como a ti mismo!

¡Shabát Shalom Mishpojah!

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